Pedir un aumento sin fallar en el intento

Muchos trabajadores sueñan con que su salario sea aumentado. Los sueldos de las personas que poseen cargos superiores son codiciados por muchos y querer alcanzar el mismo nivel es un sentimiento natural para cualquier empleado.

Cuando llega el momento en el que un aumento es necesario para poder cubrir tus necesidades o porque sientes que ha pasado un tiempo largo desde la última alza de salario, tienes que tomar la decisión de escoger entre: armarte de valor y solicitar un incremento o quedarte de brazos cruzados esperando que tu jefe se apiade de tu situación.

Ante cualquier decisión, lo primero que debemos evaluar es nuestro desempeño en el trabajo. Preguntarnos por qué creemos que merecemos un cambio de sueldo y cómo han transcurrido nuestras tareas en los últimos meses, si hemos tenido más responsabilidades que antes o si las exigencias hacia nosotros han incrementado.

Antes de plantarnos frente al escritorio de nuestro jefe y comenzar lo que podría ser un “momento incomodo”, debemos tener claro un plan o una forma de preparar nuestro discurso para dar una impresión positiva y presentar argumentos sólidos con el por qué nos merecemos un salario más grande.

Trazar una estrategia

Como primera estrategia, es recomendable saber cuándo es el momento oportuno para tomar la iniciativa. El estado de ánimo de tu jefe el día en que acudirás a su despacho podría ser un factor influyente en la respuesta que obtendrás.

Otra causa a tomar en cuenta es el momento que está pasando la empresa económicamente. Si se encuentra por una mala racha donde se ha tenido que recortar personal o presupuesto, entonces no es la ocasión adecuada, pero si sabemos que la compañía pasa por un buen momento y se cruza con una bonanza, es una oportunidad que podemos aprovechar para recibir una respuesta positiva.

La mejor forma de concretar la reunión es solicitando una entrevista en la que anticipes el tema a conversar. De forma educada y pertinente puedes dejarle saber a tu superior lo que aspiras.

Antes de acudir a la esperada cita, debemos tener en mente cuál es el monto que deseamos solicitar como nuevo sueldo para discutir y plantear al jefe nuestras inquietudes y propuestas.

Una vez que asistamos a la entrevista debemos ser siempre respetuosos y coherentes en nuestro pedido. Lo mejor es que nunca intentemos compararnos con ningún compañero de trabajo ni utilizar como argumento que somos superiores  a alguno de ellos, pues se podría generar un conflicto, además de que sería una justificación un tanto fuera de lugar.

Nuestra actitud debe ser cordial, y en ningún momento es aconsejable dar advertencias o amenazas de renunciar si no se logra el cometido.

Finalmente, podrían ser dos los escenarios resultantes. Si la respuesta que recibimos es negativa, siempre podemos negociar una mejora laboral o alguna compensación. Por otro lado, de ser positivo el veredicto final, debemos tomar la decisión con humildad sin salir a divulgarlo por los pasillos y demostrando siempre un agradecimiento al jefe por considerar nuestra solicitud.